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A pesar de las sofisticaciones de los discos SCSI, los discos duros se están quedando desfasados. Pronto serán símbolo inequívoco de una época pesada y lenta, icono de una forma excesivamente rígida de entender la informática: por algo se llaman discos rígidos, un concepto que choca con las tendencias que dominan el diseño de los nuevos dispositivos. Vamos hacia una informática portátil de verdad: liviana, rápida y potente.

Los discos duros son incompatibles con estas necesidades. Su uso está restringido a los ordenadores de sobremesa (inmóviles, es decir rígidos: el mismo concepto) y a unos portátiles incómodos por un peso excesivo y una autonomía limitada.

Todo este panorama está cambiando con la memoria flash NAND y los discos SSD (Solid State Disk), más rápidos y ligeros que sus antecesores. Además son totalmente silenciosos al prescindir del mecanismo de platos y lector.
A-DATA ha presentado un disco sólido SSD de 128 Gb, de sólo 2.5 pulgadas. Se acabaron las limitaciones de almacenamiento para los dispositivos móviles.

(Vía | Gizmag)